lunes, 20 de junio de 2016

LA MEJOR PARTICIPACION ARGENTINA EN JJ.OO

En Inglaterra, nuestro país y sus deportistas lograron una de las mejores actuaciones de la historia olímpica.

En la historia de los juegos modernos, nuestro país ha tenido variadas actuaciones, algunas malas y otras muy buenas. Una de las mejores campañas es la de 1948 en Londres, donde el Comité Olímpico Nacional concurrió con 199 deportistas, siendo esta la más numerosa hasta el momento y en donde participaron 11 mujeres. Este grupo se coronó con 7 medallas (3 de oro, 3 de plata y 1 de bronce), además se obtuvieron 15 diplomas olímpicos. En la tabla general ocupo la posición n° 13 sobre 59 participantes, tratándose del logro más exitoso del país.

En en esos años el boxeo llegó a uno de sus momento de gloria con la presea de oro de Pascual Pérez. Relatores de la época lo describieron como un Dios del boxeo, que pegaba como una mula. Felipe Segura, quien fue su entrenador, dijo que" sabia resolver situaciones sobre la marcha sin esperar las terminación de un round para que le indicarán en el rincón como resolver el problema. Si la estrategia fallaba, entre golpe y golpe, concebía otra"

Delfo Cabrera

"Pascualito" Perez

JEANNETTE CAMPBELL, UN PEZ EN EL AGUA

Fue una nadadora nacional que brillo en los JJ.OO de Berlín 1936 y se quedó con la medalla de plata en los 100 metros libres. Su participación abrió las puertas del deporte femenino en el país.

Sólo tenía 21 años cuando se consagró subcampeona olímpica en los 100 metros libres de natación en Alemania 36´. Aquella medalla de plata se transformó en la primera para una mujer argentina, de la primera atleta que formó parte de la delegación nacional para este tipo de eventos. Esta nadadora fue Jeannette Campbell, pionera nacional en el deporte, nieta de Mary Gorman, una de las primeras maestras que trajo Sarmiento al país.
“Mi primera vez en aguas internacionales fue la peor y mejor experiencia de mi vida” declaró a El Gráfico años después del Sudamericano de Río de Janeiro donde consiguió grandes marcas que le permitieron, por primera vez para una mujer, integrar la delegación argentina que viajaría a los Juegos Olímpicos de 1936 en Berlín.
Luego de su gran paso por la cita olímpica, medalla incluida, los resultados se subsiguieron en los Sudamericanos de Lima en 1938 y de Guayaquil en 1939, donde luego de la última carrera declaro que se retiraba de la actividad internacional. 



ARGENTINA LOGRÓ SIETE MEDALLAS EN BERLÍN

Los Juegos Olímpicos fueron un fracaso para el dictador, y los deportistas argentinos ayudaron para terminar con la esperanza del régimen nazi.

La delegación argentina que participó en los Juegos Olímpicos de Berlín 1936 incluyó 51 personas. Fue la cuarta organizada por el Comité Olímpico Argentino, pero esta vez tuvo la particularidad de contar en sus filas por primera vez a una mujer. Lograron ganar siete medallas, dos de oro, dos de plata y tres de bronce. 

La mujer de la delegación tuvo una destacada actuación porque trajo una medalla de plata al país. La nadadora Jeannette Campbell sorprendió a propios y extraños, subiendo al podio de la competición.  Años después contó como se entrenó para el torneo “nadaba con una cuerda de goma atada al cuerpo y con el otro extremo sujeto al borde de la pileta. Me lanzaba hacia adelante y al sentir el empujoncito, mi entrenador me tiraba para atrás. Hoy ya no se podría competir así”.

El boxeador Oscar Casanovas brilló en el ring y alcanzó la presea dorada, en un deporte que dio muchas alegrías en esa época. Al momento de ganar sostuvo que cumplió con su patria, sus padres y sus amigos.

Jeannette Campbell posando para la lente de El Gráfico 

El equipo de polo argentino

LA CRISIS, NUESTRO PAÍS Y LAS OLIMPIADAS DE LOS ANGELES

A pesar de las dificultades económicas y los conflictos políticos, Argentina tuvo una de las mejores actuaciones de la historia.

Durante el año 1932, se produjo un serio conflicto entre los deportistas argentinos y el  gobierno fraudulento de Agustín Justo, debido a la falta de envío de fondos, que llevó a que el abanderado de la delegación, Alberto Zorrilla, no se presentara a competir  A pesar de que el equipo olímpico nacional presentó sólo 32 deportistas. Ellos obtuvieron tres medallas de oro y una de plata, ocupando el puesto Nº 11 en el medallero general.

Dentro de estos competidores se destacó la presencia del maratonista criollo Juan Carlos Zabala, criado en un orfanato de Marcos Paz, conocido como “El ñandú criollo”. El maratonista obtuvo el oro con récord mundial incluido. En 1928, disputándose los juegos olímpicos de Ámsterdam, supo de la derrota del chileno Manuel Plaza en la carrera. El ñandú se hizo una promesa en voz alta: "Plaza perdió, pero el próximo ganador de la maratón seré yo". 

Por su parte, el equipo argentino de boxeo aportó tres de las cuatro medallas obtenidas por la delegación, dos de ellas de oro, alcanzando de ese modo el primer lugar en el medallero de la disciplina. Incluso antes de la competencia, el diario La Nación destacaba el potencial de los púgiles argentinos, ya que si bien muchos de ellos eran jóvenes, todos ellos tenían una basta experiencia en el ring. 

Presidente Agustín Justo, quien tuvo un claro enfrentamiento con la delegación olímpica argentina.

Juan Carlos Zabala obteniendo el oro en la maratón

BOXEO ARGENTINO EN LOS JJ.OO

Deporte destacado de nuestro país a principios del siglo XX, conocemos a dos de sus figuras que marcaron una época dorada.

A lo largo de la historia, la actividad del pugilismo olímpico fue la disciplina que le otorgo más medallas a nuestro país, veinticuatro en total. El primero en ganar una presea fue Víctor Avendaño en Ámsterdam (Holanda) 1928. También se destacó la participación de Oscar Casanovas, quien obtuvo la medalla de oro en Berlín (Alemania) 1936.
“Pensar que antes no me querían dejar viajar”, señalo Avendaño en una entrevista a El Gráfico, al cumplirse cincuenta años de su conquista. Años antes de participar en los Juegos, el boxeador estaba enrolado en el ejército, siendo su carta de salvación para participar un amigo allegado al Jefe Mayor de la milicia que solicito un permiso especial.

Casanovas sostuvo que nunca dejo de soñar con conseguir el oro, el cual obtuvo venciendo en una pelea histórica al sudafricano Charles Caterall en un final emotivo que duro hasta el último round.


                  Victor Avendaño y Oscar Casanovas, en primera plana de El Grafico (1936)

LONDRES 1948: DESPUES DEL FUEGO

Tras doce años de parate, se reanudaron los Juegos Olímpicos en situaciones muy particulares.

Luego de la guerra, la capital inglesa se encontraba desbastada. Los deportistas no tenían un lugar donde alojarse y, en una solución inédita, los barrancones de madera de la Fuerza Aérea Británica y el Colegio Victoria, fueron los lugares elegidos para albergar a hombres y mujeres respectivamente.

A pesar de todo, hubo ciertas innovaciones, como la transmisión por primera vez de los Juegos, ya que la BBC adquirió 60 horas de pruebas deportivas,  permitiendo que 500.00 personas pudieran seguir las pruebas desde sus hogares.

Póster Oficial de las Olimpiadas de Londres 1948

EL CONFLICTO QUE CANCELÓ LOS JJ.OO

La Segunda Guerra Mundial afecto todos los calendarios  deportivos olímpicos: se dieron de baja y los participantes quedaron en el limbo.

Los Juegos Olímpicos que se iban a desarrollar en Helsinki (Finlandia) y Londres (Inglaterra) estuvieron signados por un componente en común: la Segunda Guerra Mundial. A pesar de los esfuerzos del COI (Comité Olímpico Internacional), la intención de utilizar a los deportes como medios de paz no funciono, ya que el conflicto desatado a partir de 1939, hizo que se diera de baja el calendario olímpico, además de verse los participantes afectados a enrolarse en los ejércitos de sus respectivos países.

                                         Afiche promocional de Helsinki 1940
                                                                                                                       
                                                                                                                                                                                              

EL DEPORTE COMO ÚNICA RAZA

Jesse Owens dilapidó el sueño de Hitler. Arrasó en todas las carreras y se llevó el oro a su casa. El dictador se negó a saludarlo. Alemania lo sintió como una derrota más que deportiva.


Los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936 fueron tomados por la Alemania nazi como una oportunidad única de mostrar la superioridad de la raza aria. Durante esos días, las campañas antisemitas fueron suprimidas y los afiches contra los judíos fueron retirados. Sin embargo, 1 corrida de 100 metros le bastó a Jesse Owens, atleta afroamericano de color negro, para echar por tierra el pensamiento que Hitler intentaba propagar en el mundo. Resultó ganador de 4 medallas de oro batiendo todos los records. 

                                      Jesse Owens en el podio de Berlin 1936  

1932: LOS CAMBIOS DE PARADIGMA


A comienzos de la década del 30 y en medio de la crisis económica más grande del siglo XX, que afectó enormemente a los EEUU se dio esta competencia que marcó un antes y un después en la historia política-económica mundial.


Estos juegos se dieron en el marco de la crisis económica de 1929, en la que se registraron un cierre de empresas y aumento del desempleo. Ante este crack bursátil, algunos países avanzaron hacia modelos autoritarios y de expansión de ideas racistas. A través de esta competición se intentó unificar las distintas ideologías en un contexto en el que la polarización era cada vez mayor. La crisis económica y la organización de los juegos llevaron al presidente Herbert Hoover a iniciar un plan de obra pública. Se dio así un giro en las medidas liberales hacia una política de intervención estatal.

Cartel utilizado para promocionar los juegos