A pesar de las dificultades económicas y los
conflictos políticos, Argentina tuvo una de las mejores actuaciones de la
historia.
Durante el año 1932,
se produjo un serio conflicto entre los deportistas argentinos y el
gobierno fraudulento de Agustín Justo, debido a la falta de envío de fondos,
que llevó a que el abanderado de la delegación, Alberto Zorrilla, no se presentara
a competir A pesar de que el equipo olímpico nacional presentó sólo 32
deportistas. Ellos obtuvieron tres medallas de oro y una de plata, ocupando el
puesto Nº 11 en el medallero general.
Dentro de estos competidores se
destacó la presencia del maratonista criollo Juan Carlos Zabala, criado en un
orfanato de Marcos Paz, conocido como “El ñandú criollo”. El maratonista obtuvo
el oro con récord mundial incluido. En 1928, disputándose los juegos olímpicos
de Ámsterdam, supo de la derrota del chileno Manuel Plaza en la carrera. El
ñandú se hizo una promesa en voz alta: "Plaza perdió, pero el próximo
ganador de la maratón seré yo".
Por su parte, el equipo argentino
de boxeo aportó tres de las cuatro medallas obtenidas por la delegación, dos de
ellas de oro, alcanzando de ese modo el primer lugar en el medallero de la
disciplina. Incluso antes de la competencia, el diario La Nación destacaba el potencial de los
púgiles argentinos, ya que si bien muchos de ellos eran jóvenes, todos ellos
tenían una basta experiencia en el ring.
Presidente Agustín Justo, quien tuvo un claro enfrentamiento con la delegación olímpica argentina.
Juan Carlos Zabala obteniendo el oro
en la maratón


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